Volver a la vida. Ansiedad y estrés en la «nueva normalidad».

Volver a la vida. Ansiedad y estrés en la «nueva normalidad».

Después de lo vivido durante todo este tiempo: el confinamiento, para algunas personas el miedo, ansiedad, hacer malabares para incluir a los niños en el trabajo, adaptar el trabajo en casa, perder el trabajo, seguir sin trabajo, estrés, distanciamiento social, dificultades de pareja, en la familia, anhelos… Y a esto hay que sumarle la posibilidad de pérdida de un familiar, la pérdida vivida y el duelo. Sin duda ha sido una época que ha traído un sabor diferente para cada uno y cada cual lo ha llevado y ha transitado como ha podido.

¿Y ahora como se hace para vivir? Parece que no hay una manera adecuada de como hacerlo, cada persona ha de encontrar la suya. Lo que está claro es que, debido a todo lo que hemos vivido y seguimos viviendo, nuestra mente y nuestro cuerpo están saturados, ansiosos, con estrés y necesitan un DESCANSO. Desde una mirada neurocientífica se puede resumir lo siguiente: hemos estado con unos niveles hormonales de estrés muy elevados y el cuerpo se ha desregulado.

Autoría: Christian Erfurt

En estos momentos tu Sistema Nervioso Autónomo (SNA) puede estar descontrolado. El SNA es el encargado de muchas de las funciones más básicas, como el control muscular de los órganos internos, la segregación de hormonas que afectan a nuestro estado emocional, regula nuestras digestiones, la presión sanguínea, nuestra respiración… Como ves el SNA es muy importante ya que regula nuestro estado de alarma para ello el sistema nervioso simpático (SNS) y parasimpático (SNP) han de permanecer en equilibrio.

Por un lado el SNS se encarga de activarnos y eso nos posibilita a responder a estímulos externos de alerta y manejarnos en situaciones que requiere niveles hormonales y metabolitos encargados de activar como la adrenalina, el cortisol o  acelera la frecuencia cardiaca. Favorece los recursos del cuerpo para estar preparado para la huida o el ataque, en definitiva nos activa para estar preparados a la acción.

Por otro lado, está el SNP que nos ayuda a relajarnos después de la acción, también muy importante para poder relajar los músculos, disminuir el ritmo respiratorio, favorecer el sueño y promover el juego o el deseo sexual.

¿Qué ha ocurrido y está ocurriendo en este tiempo tan peculiar que estamos viviendo? Que el miedo al contagio, las situaciones de dificultades económicas y laborales, las situaciones fuera de la normalidad que están aconteciendo, hace que el SNS esté más activo de lo normal.

¿Cómo puede afectar esta mayor activación del SNS? Puede influir en:

  • mayor nivel de irritabilidad
  • dificultades para conciliar el sueño o insomnio de continuidad donde la persona se despierta constantemente por la noche
  • niveles de alerta fuera de lo común que se traduce en asustarse por ruidos o por situaciones cotidianas
  • presión en el pecho y sensación de ahogo
  • desasosiego, ansiedad…

¿Y que podemos hacer?

Cuando hay un exceso de funcionalidad del SNS y es importante activar el SNP para poder regular y llevar al equilibrio en todos los sentidos. Lo ideal es poder parar, y para ello desde el punto de vista terapéutico, es necesario atender a la persona en todos los niveles:

  • A nivel físico: descubrir los avisos y somatizaciones del cuerpo. A través de la respiración, la atención a las sensaciones corporales, el ejercicio, el masaje…
  • A nivel emocional: atender las emociones más superficiales para hondar en lo que realmente está aconteciendo y así poder integrar todo aquello que está sintiendo.
  • A nivel mental: para poder comprender lo que está pasando, poner conciencia y permitir que suceda el cambio y tener la capacidad de frenar mensajes que aparecen de manera reiterativa y que generan tensión.
  • A nivel espiritual, para aquellas personas que se les haya despertado o deseen ahondar en esta área.

En estos tiempos mucha gente está empezando procesos terapéuticos porque se dan cuenta que después de estar «tirando» ya están cansados de no tener vida y necesitan ver desde una mirada compasiva, apoyadora y comprensiva.

Autoría: Victoria Tonina

Ahora te invito a reflexionar:

¿Y tú como te sientes?

¿Tienes alguna sensación física que ya tienes habituada? ¿Tensiones musculares? ¿nudos en el estómago?

¿Te has “pillado” en algún momento con pensamientos recurrentes? ¿Podrías recordar ahora alguno?

Raquel Pascual Toca
Psicóloga gestáltica en Bilbao

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