Disfrutar de los avances

Disfrutar de los avances

Cuando uno empieza a mirarse con perspectiva gracias a la terapia, acompañamiento o desarrollo personal hay una especie de fiebre que nos hace seguir en ello con constancia y determinación. Ambas son muy importantes porque muchas veces se transitan caminos áridos y desconocidos por los que la fe y la confianza en la posibilidad de algo nuevo nos impulsa y sostiene, y por supuesto, la compañía de un buscador más experimentado hace mucho más ligero y tranquilo este tránsito. Por lo tanto, hay dos ingredientes esenciales para el autoconocimiento: el deseo por la propia autenticidad y el empuje para sostener lo que vaya viniendo.

Cuando el proceso terapéutico va avanzando se va adquiriendo un mapa más amplio y con mayores sutilezas que nos ayudan a seguir quitando capas y nos permite conocernos y tener más espacio interno, como por ejemplo reconocer las emociones, expresar lo que sentimos, cuidarnos, ser conscientes de los mecanismos automáticos, prestar atención al cuerpo… Cuando este mapa que se va ampliando y cogiendo forma nos ayuda muchísimo, pero hay una trampa en la que a veces caemos cuando vamos avanzando en nuestro proceso personal, sobre todo algunos tipos de personalidad más controladores y exigentes. La trampa es el deseo de más, que a veces no permite disfrutar de los logros que se van obteniendo a nivel personal.

Me refiero a la frustración que a veces se asienta en los buscadores por seguir tocando los mismos temas o por la necesidad de ir más rápido. La frustración por no llegar más lejos o estar en la misma piedra del camino se transforma en una trampa ansiosa de avidez y desconexión que nos desvía del presente. La frustración y el deseo de cambio nos coloca en el futuro o en lo que podría ser si fuera de otra forma, por lo tanto nos aleja de nosotros mismos.  Como si el propio deseo para el propio desarrollo se convirtiera en un revulsivo del mismo. ¿Cual es la manera de salir de ahí? La Compasión, paciencia, autoapoyo y calor por uno mismo nos acerca al interés genuino y el deseo por estar mas conectado y presente.

Qué importante es poder saborear los cambios, la calidez en los encuentros, la conciencia y cuidado propio, al mismo tiempo que miramos con compasión y claridad, si es posible, nuestros atascos y “neuras” varias. En el programa SAT de Claudio Naranjo, la meditación siempre es compañera del desarrollo personal y creo que la meditación está presente porque nos permite una presencia más allá del yo y del carácter. Por eso os animo a sentaros y meditar, si no tenéis hábito buscar un lugar para hacerlo y a un maestro que os acompañe. Esta semana hablaba sobre este tema con Miguel de Álvaro, amigo y compañero de camino, es Lama según la tradición Budista Tibetana del linaje Shangpa Kagyu y mil lindezas más como persona. Estábamos de acuerdo en que la meditación ayuda mucho en este asunto del despiste y la exigencia, por eso me gustaría recomendar a todos los terapeutas que busquen un maestro como Miguel que ayude a dar claves en este sentido. Si eres terapeuta, te ánimo a conocerle, esta en Madrid y hace talleres puntuales.

El próximo es un encuentro sólo para terapeutas, lo impartirá en Madrid del 22 al 24 de noviembre en Gestat Cervantes. Os encantará, por que es un lama en la tierra, amoroso, divertido y muy respetuoso, iluminado en la tierra, siempre al lado, siempre atento. Os lo recomiendo 🙂 Si necesitas más información ponte en contacto y le remito tu consulta.

Junto a Miguel, Lama según la tradición Budista Tibetana del linaje Shangpa Kagyu

Por último, decir que Miguel está encantado de compartir. Si le echáis los trastos y le organizáis un taller en otro lugar seguro que se anima porque está con mucho deseo de compartir todo lo que sabe, que es mucho. Yo estaré encantada de poneros en contacto y ayudaros en la organización.

Autora: Raquel Pascual Toca

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